El viernes fue un día especialmente luminoso en nuestra planta de pediatría. Desde primera hora de la mañana, la Fundación Pequeño Deseo llegó cargada de ilusión para transformar nuestro árbol navideño en un rincón mágico.
Con la ayuda entusiasta de Valeria, cada adorno encontró su lugar perfecto,
brillando como pequeñas estrellas que anunciaban la llegada de momentos
felices. Las risas, los colores y la emoción llenaron el pasillo, convirtiendo
la decoración en una verdadera fiesta.
Y cuando pensábamos que el día no podía ser más especial, apareció la Doctora Bambalina, de la Fundación Theodora, con su maleta llena de sonrisas. Recorrió cada habitación repartiendo alegría, juegos y ternura, y finalmente llegó hasta nuestra aula, donde su presencia convirtió la mañana en un remolino de magia y carcajadas.




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